jueves, 16 de abril de 2009

Ponyo en el acantilado: ¿Por qué deberíamos ir a verla?

Bien, como no sólo de viajes y de Londres vive el Blog de Sertorio, hoy vamos a hablar de cine. Concretamente, de Ponyo en el Acantilado (Gake no ue no Ponyo), el último trabajo de Hayao Miyazaki y el Studio Ghibli, que se estrena en España la semana que viene (día 24 de abril).

Supongo que, incluso en España, el gran público sabe quien es Miyazaki. Para quien dude, unas pistas: La princesa Mononoke, El viaje de Chihiro y El castillo ambulante.
Si aún dudáis, o directamente no tenéis ni idea, él y sus estudios son los mejores y, quizás el último reducto de la animación tradicional. No voy a entrar en una discusión a favor o en contra de cada forma de animación, pero quien ve una película de Miyazaki sabe que la animación tradicional tiene aún muchas batallas que librar.

Ahora bien, me estoy desviando del tema: ¿Por qué deberíamos ir a verla?

Hayao Miyazaki atesora en su haber el mismo número de películas que de obras maestras: ir a ver una película suya nunca es un error; puede que nos parezca menos brillante que El viaje de Chihiro, o ligeramente más floja que tal otra, pero, al final, para criticar una película de Miyazaki, hay que compararla con otra Miyazaki.

En resumidas cuentas, la critica más dura que se puede formular, es: “no es la mejor película de Miyazaki”

Sus películas tratan de forma maestra temas, que cuando lo hacen las occidentales, se convierten en un pasquín incendiario o en algo vacío de contenido.
¿Ejemplo? En La princesa Mononoke trata el tema de la ecología y el progreso económico, unido este al bienestar de las personas y a su desarrollo en libertad.
Cualquier película americana, tendría un mensaje de consenso vacío de contenido, y cualquiera europea, instaría a los espectadores a sacar al salvaje que llevan dentro e irse a vivir al bosque de forma primigenia, pues lo contrario es El Mal.
Miyazaki huye de esas dos cosas, y te narra una historia con buenos y malos, y
“unos que pasaban por ahí”, en cada bando. Trata el tema con cierta objetividad y bastante realismo.

Como ya nos imaginábamos todos, la puesta en escena es impresionante. Como ya nos tiene acostumbrados, su dibujo es impecable, de 10… ¿Qué más puedo decir?

Si en El Viaje de Chihiro nos adentrábamos en un mundo de mitología Shinto puramente nipona, y en El Castillo ambulante se nos presentaba un mundo de magia mucho más occidental, en este trabajo continúa sin salirse de lo sobrenatural, y sobre todo de la relación entre lo cotidiano y lo mágico.

Aunque en este caso parezca más infantil que de costumbre, no debemos engañarnos. Si bien una película suya es entretenimiento de calidad para toda la familia, además es más que eso.
Como buen japonés, da cierta cantidad de información, pero no claramente, para que el espectador (adulto) atento comprenda muchos porqués, que los infantes ni se plantearían, y entienda la profundidad de la trama y de cada personaje.

Sin más dilación un par de trailers en japonés y otro en castellano.





Este en castellano.


Y aquí la dirección de la página oficial de la distribuidora en España:
http://www.aurumproducciones.com/index.php?servicio=cine&c_pelicula_id=714

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