domingo, 31 de mayo de 2009

South Kensington: La zona de los tres museos. 4/4

V&A:

Frente al Museo de Ciencia se encuentra uno de los muchos motivos de orgullo de los londinenses: el Museo de Artes Decorativas Victoria & Albert. ¿Qué entra en el concepto arte decorativa? Pues la verdad que mucho, quitando el cine, la literatura, y quizá la arquitectura, todo entra en esa categoría, y a juzgar por los contenidos del museo, ciertamente, todo vale.

El interior es penumbroso, dada la delicadeza de muchas de las piezas expuestas (las artes decorativas suelen ser muy delicadas), sin embargo se aprecia perfectamente todo, aunque en las fotos la cosa cambia, motivo por el cual, no tengo fotografías de muchas de las mejores piezas.
Si preguntáis a los educadísimos vigilantes (repito, por n-sima vez, en Londres la gente es muy educada… o por lo menos mucho más que en España), os darán permiso para hacer fotografías, ¿y el flas? ni me lo pude plantear, las piezas más delicadas (en algunas salas todas) están tras una mampara de cristal, y ya sabemos todos lo mal que queda.

Para empezar os advierto que el museo es terriblemente grande: un visitante poco exhaustivo y hasta distraído, que quiera pasar por todas sus salas, podría tirarse el día allí dentro, pero os aconsejo que no os distraigáis allí dentro porque podríais perderos en un mar de salas oscuras, repletas de pequeñas piezas, y en la zona de Europa, muy parecidas las unas a las otras.

A mi modo de ver, lo más interesante de este museo se encuentra en la planta baja, y es Oriente. Como comente en otra entrada, todo en este museo merece la pena, pero es el arte oriental el que resulta más difícil de encontrar en Occidente (no merece la pena que os esplique el por qué).

Oriente lo dividen en Islam (básicamente Persia



Subcontinente indio, cuya sala mas interesante, te recuerda el porqué de la expresión popular, de “vives como raja”. Vestidos de cola masculinos, bordados con hilo de oro y todo tipo de piedras preciosas engarzadas… sin escatimar en rubíes y en diamantes. Escopetas de caza que superan en ostentosidad y lujo a las armas nobles que puedes visitar en armerías reales, o palacios de toda Europa, del Palacio Real de Madrid, a la Armería de Moscú. En fin, todo lo que ves allí es la síntesis del lujo por el lujo, incluso el instrumento que usan los conductores de elefantes para matarlos cuando estos pierden el control, tiene más piedras preciosas de las que puedes contar.

La parte de la India menos cortesana, tiene también impresionantes estatuas de basalto, pero en realidad, comparadas con las estatuas del mismo tipo del Británico, no son gran cosa, pero claro… el Británico es el Británico.





Mejor a,un resulta la parte japonesa y la china:
Por el País del Sol Naciente destacan, sobre todo, sus armaduras completas de samuráis, así como los kabutos (cascos), hoate (mascaras), siendo estas últimas francamente espectaculares. Tras verlas, uno comprende que su objetivo, más que la protección de la cara del samurai, era la de provocar el terror al enemigo.
Casi todo data de la época Edo, de la unificación en el XVII a la modernización en el XIX.





La parte china no le va a la zaga, sólo por ver el trono lacado del Emperador, merece la pena visitar el museo. Desgraciadamente no pude sacar una buena foto. Las compactas tienen sus limitaciones, aunque cargar con una réflex todo el santo día, tiene poca gracia.

Aparte de lo meramente oriental, el museo tiene muchas más salas, de hecho la mayoría del museo es arte europeo.

Si hubo una sala que me sorprendió hasta producirme un escalofrío, fue la sala de las réplicas.
Figuraos: entras en una sala y te encuentras la Columna de Trajano… partida en 2 mitades porque el techo no es tan alto. Hoy en día no consideramos a las reproducciones válidas para nada más que adornar un salón, pero en el s XIX, no se tenía ese concepto, y ningún museo se avergonzaba de tener réplicas, es más se enorgullecían de ello.



Supongo que el echo de lo que han avanzado las comunicaciones, no le ha sentado bien a las réplicas.
Algunas de estas réplicas, reproducían monumentos ya desaparecidos, como la réplica del Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago, que no reproduce la fachada barroca actual, sino la románica.

La gran sala que da al patio central, contiene esculturas del XIX en mármol dignas de verse, entre ellas muchas de Rodin. Todos mis conocidos sabrán la honda impresión que me causó su museo en Paris. Aun no recuerdo el motivo por el que no tengo fotos, pues esta sala tiene mucha mejor iluminación, y no hay mamparas de cristal de una pulgada, dado que el mármol no es tan delicado como el resto de las piezas expuestas.

El patio central, aparte de bonito, tiene una rarísima peculiaridad. En su centro hay una fuente, que, básicamente, consiste en una superficie poco profunda de agua, con algún chorrito vertical. Bueno eso no parece nada raro, pero es que los londinenses han decidido que esa fuente es una piscina gratuita para sus hijos, fue la primera vez que vi a ingleses desobedeciendo un cartel en la pared. En general, donde en España haría falta una verja y alambre de espino, en Londres vasta con un cartel pequeño y no muy a la vista. Aun así, las fachadas en ladrillo visto que dan al patio son dignas de visitarse y, sin duda, son muy británicas.





Una de las salas mas interesantes del museo, es la de los cartones para tapices de Rafael, donde el famoso artista del Renacimiento italiano relata escenas de los Hechos de los Apóstoles.

En lo que a las artes decorativas europeas y británicas se refiere, existen tal cantidad de salas, que pueden abrumar al más valiente.
Tienen habitaciones de palacios italianos completas… completas, no sólo el mobiliario, sino también el techo, el suelo y las paredes.
Instrumentos musicales desde el Barroco hasta el s XIX.





Mobiliario noble de todas las épocas desde el Renacimiento, con todo tipo de objetos de tocador o decorativos, siendo la cantidad tal en los s XVII y s XIX, que pudo conmigo… por primera vez en mi vida un museo me derrotó, no ya por hambre y sed, o por la masa de gente. Simplemente llegó un momento en el que no podía ver una sala más, con un millar de pequeños objetos sumidos en la penumbra, estéticamente hermosos, histórica y socialmente interesantes, pero cientos y cientos.

Disfrutarlo con calma, y no intentéis verlo entero exhaustívamente sino disponéis de varios días para él.

martes, 26 de mayo de 2009

El anhelado regreso de Suzumiya Haruhi

Segunda temporada de SHNY

Bueno, hace una eternidad que no escribo en el blog.

La verdad que últimamente he estado algo ocupado, pero no es bueno dejarlo todo completamente de lado. Si no hiciera las entradas tan largas, me llevarían menos tiempo, y no supondría para mí un acontecimiento cada una que coloco. Pero eso es otra historia. Eso y las fotografías, no veáis el rato que lleva colocarlas.

El tema que hoy nos ocupa, no tiene nada que ver con los viajes; ya sabéis que precisamente la heterogeneidad de los temas que trato, es lo que me echaba para atrás a la hora de comenzar con esto.

Pero al lío.
En el primavera de 2006 se estrenaba en el País del Sol Naciente, en plena explosión de flores de cerezo cayendo a 5cm/s, la primera temporada de esta serie, basada en una colección de novelas ligeras (novelas cortas, publicadas en revistas por entregas, antes de su edición integra) del mismo nombre.
Se podría pensar que no era más que una de tantas series de vida estudiantil, que cada temporada surgen en Japón como fabricadas en serie.
Nada más lejos de la realidad.
El simple nombre de su estudio, Kyoto Animation, ya es sinónimo de calidad, de buena animación, buen dibujo y buena trama (las hay con mejor y peor trama según justos, pero nunca son argumentos vacíos). Y esta fue, sin duda, su mejor obra.

¿Qué tiene esta serie, de sólo 14 capítulos, que la ha hecho tan especial?
Un humor irónico y ácido que no pierde su filo ni un segundo. Sin duda esa fue su principal baza.Si continuamos por que su argumento e interés nunca decae, por que cada escena esta cargada de simbolismos, muchos de los cuales carecen de significado a primera vista, y capítulos en los que más tarde todo termina por encajar.

Hay quien pude decir que era una parodia de las series estudiantiles, siendo una serie estudiantil, y una parodia de la ciencia ficción, siendo ciencia ficción. Y lo más curioso, una crítica a toda la forma de hacer, no sólo anime en particular, sino el cine y las series en general, en Japón. Y ciertamente tienen razón. Pero no es sólo eso.

Es tantas cosas a la vez, y todas buenas, que poco más puedo decir.

Tras el éxito arrollador de critica y publico (los grandes éxitos de publico, en Japón, como en EEUU o en España, no suelen ir acompañados por el éxito de critica), Kioto animation, se encontró con un problema.

Por un lado, tenían material con las novelas para hacer una segunda temporada, pero por culpa del éxito cosechado, muchos miembros de su equipo se fueron a otros estudios por más dinero o crearon el suyo propio.
Esto nos puede parecer normal en la empresa occidental, pero en Japón no es así, y resulto un shock para la compañía.

Por ello, decidieron hacer de la necesidad virtud, y sin dejar de sacar buenas obras estos años, todas con buena acogida entre críticos y público, explotó el filón de su gran éxito con todo tipo de artículos oficiales, y con el rumor constante de que la segunda temporada se estrenaría en un par de meses.

Para ser fieles a su estrategia de estos años, el estreno del primer capítulo no ha sido avisado oficialmente, sino estrenado por sorpresa… bueno sorpresa… el rumor poco sutil que hicieron circular los delató.
Estrenaron la segunda temporada en mitad de una reemisión de la primera, ¡Uy, qué cosas!, se les coló a los de la tele el título del capítulo que iban a emitir, que claro no era de la primera temporada.

Esta claro que estrenarlo por sorpresa mola, pero que los beneficios que aporta estrenarlo con previo aviso, con todo el mundo pendiente del televisor… contra eso nada se puede.

¿Qué espero de esta temporada?

Evidentemente no va a ser tan rompedora como la primera, pero me costa (leí alguna de las novelas) que tienen material base, de igual o mejor calidad.
Así pues, humor irónico, ácido e inteligente, y sobre todo, una obra que conjugue entretenimiento y calidad, que sea fácil de ver pero que tenga profundidad.

Y sin más dilación, el alegre ED de esta temporada.