Hace un mes, y por unas circunstancias poco comunes, visite un monumento que como le pasaba al museo del Ejército, es menos conocido, mucho menos, de lo que debería.
Y paradójicamente, muchísimos españoles, consciente o inconcientemente lo hemos visto más de una vez.
Por el titulo de la entrada ya sabréis que me refiero al monasterio de Uclés.
Allá por el kilómetro 100 de la A3, en el corazón de la provincia de Cuenca, casi es difícil no ver surgir un enorme edificio en la lejanía.
Sus dimensiones y su situación geográfica, sobre un cerro testigo, nos dejan verlo desde más de 10 km, y se nos antoja irreal… incluso onírico.
Solo dos carteles, uno a cada lado de la carretera, nos informan de lo que es, ese ciclópeo edificio, que domina la comarca, hasta donde la curvatura de la tierra se lo permite.
Podría centrarme en, que si dicho edificio estuviera en la Borgoña, o en la Toscana, tendría docenas de carteles, estaría promocionado por todos los medios, y la carretera de acceso entre la autopista y el monasterio, no daría asco y vergüenza.
Pero ese es un problema endémico del 90% de los lugares de interés en España.
Conforme te acercas al pueblo de Uclés, el edifico no deja de impresionarte más y más, no solo es tan enorme como creías, sino que su factura es intachable y su equilibrio es magnifico.
La historia del edificio se remonta al periodo árabe, como alcazaba. Tras la reconquista de ese territorio la alcazaba es remodelada y ampliada por los cristianos, y en 1174 el rey de Castilla Alonso VII la dona a la Orden de Santiago.
A ellos debemos el monasterio actual, y digo actual, porque de su parte de castillo o alcazaba solo se conservan un par de torres cuadradas y un tramo de muralla entre ellas.
El edificio que impone a los atentos viajeros de la A3 no es una fortaleza para frenar el avance de castilla, ni para prevenir rizas, es un edificio con fuerte carácter monacal y palaciego. Y para nada medieval, pues empezó a construir en 1529 terminando la iglesia a finales del SXVI, y continuando todo el SXVII terminándose de esculpir la portada principal en 1735.
De esta manera tenemos una evolución del Renacimiento al barroco, incluso rococó, de la iglesia en un extremo a la entrada principal del monasterio al otro.
Así cuando llegas al monasterio, el edificio no solo te cautiva por su tamaño y sus líneas sino por dicha portada.


Y paradójicamente, muchísimos españoles, consciente o inconcientemente lo hemos visto más de una vez.
Por el titulo de la entrada ya sabréis que me refiero al monasterio de Uclés.
Allá por el kilómetro 100 de la A3, en el corazón de la provincia de Cuenca, casi es difícil no ver surgir un enorme edificio en la lejanía.
Sus dimensiones y su situación geográfica, sobre un cerro testigo, nos dejan verlo desde más de 10 km, y se nos antoja irreal… incluso onírico.
Solo dos carteles, uno a cada lado de la carretera, nos informan de lo que es, ese ciclópeo edificio, que domina la comarca, hasta donde la curvatura de la tierra se lo permite.
Podría centrarme en, que si dicho edificio estuviera en la Borgoña, o en la Toscana, tendría docenas de carteles, estaría promocionado por todos los medios, y la carretera de acceso entre la autopista y el monasterio, no daría asco y vergüenza.
Pero ese es un problema endémico del 90% de los lugares de interés en España.
Conforme te acercas al pueblo de Uclés, el edifico no deja de impresionarte más y más, no solo es tan enorme como creías, sino que su factura es intachable y su equilibrio es magnifico.
La historia del edificio se remonta al periodo árabe, como alcazaba. Tras la reconquista de ese territorio la alcazaba es remodelada y ampliada por los cristianos, y en 1174 el rey de Castilla Alonso VII la dona a la Orden de Santiago.
A ellos debemos el monasterio actual, y digo actual, porque de su parte de castillo o alcazaba solo se conservan un par de torres cuadradas y un tramo de muralla entre ellas.
El edificio que impone a los atentos viajeros de la A3 no es una fortaleza para frenar el avance de castilla, ni para prevenir rizas, es un edificio con fuerte carácter monacal y palaciego. Y para nada medieval, pues empezó a construir en 1529 terminando la iglesia a finales del SXVI, y continuando todo el SXVII terminándose de esculpir la portada principal en 1735.
De esta manera tenemos una evolución del Renacimiento al barroco, incluso rococó, de la iglesia en un extremo a la entrada principal del monasterio al otro.
Así cuando llegas al monasterio, el edificio no solo te cautiva por su tamaño y sus líneas sino por dicha portada.
Una vez dentro el patio y su aljibe nos dejan sin palabras. Magnificencia y suntuosidad se fusionan con la paz y el recogimiento.
Y aun esconde muchas agradables sorpresas, La sacristía, sus magnificas escaleras, el propio coro de la iglesia, y como no el Refectorio.
Este último merece un espacio propio. Al entrar en el parece una sala normal, actualmente es un comedor, con sus mesas y sillas de comedor escolar, pero cuando miras el techo la cosa cambia: un artesonado en madera de pino de mediados del SXVI te deja por n-sima vez sin palabras… realmente merece la pena desviarse de tu recorrido en la A3 para ver algo así…
Este último merece un espacio propio. Al entrar en el parece una sala normal, actualmente es un comedor, con sus mesas y sillas de comedor escolar, pero cuando miras el techo la cosa cambia: un artesonado en madera de pino de mediados del SXVI te deja por n-sima vez sin palabras… realmente merece la pena desviarse de tu recorrido en la A3 para ver algo así…
El paseo alrededor del propio Monasterio, para observar las fachadas del monasterio así como la fachada de de la iglesia, o las impresionantes vistas, no pueden dejar de hacerse.
Una estupenda guinda al pastel, de una visita que recordaremos con cariño, y que no nos permitirá olvidar que nuestra geografía guarda lugares encantadores, cargados de historia y belleza, en los sitios menos frecuentados por los turistas.
Datos de interés:
www.monasteriodeucles.com
Horarios
Verano: 10:00 a 20:00
Invierno: 10:00 a 18:00
Fines de semana: 10:00 a 18:00
gran aporte! habrá q ir más a Levante para encontrarse con edificios como éste... es que siempre tiro para arriba... :/
ResponderEliminarno hace falta que me mandes e-mails de momento, veamos qué pasa, pero se supone que esto avisa cuando hay nueva entrada...